Para nadie medianamente informado es un secreto la terrible situación que vive Siria, hundido en una guerra civil desde principios de 2011. El enfrentamiento entre las Fuerzas Armadas de Siria (del gobierno de Bashar al-Asad, el presidente) y grupos armados rebeldes de diferente talante, conocidos en Occidente como “oposición siria”, ha dejado miles de muertos y una tremenda crisis humanitaria. La imagen de la portada, una panorámica de Damasco, su capital, te da una idea.

Por si esto fuera poco, la Guerra Civil Siria es un conglomerado impreciso de grupos rebeldes: entre los que adversan al gobierno, hay quienes se adhirieron al yihadista Estado Islámico, pero también hay quienes luchan contra Bashar al-Asad y contra el Estado Islámico, como es el caso del Frente Al-Nusra, considerado la rama de Al-Qaeda siria.

En este escenario apocalíptico sobreviven los civiles como pueden. Y ha surgido algo maravilloso, prueba de que la humanidad, si lo decide, puede salvarse: una biblioteca secreta en Siria.

Libros de la guerra: la historia de una biblioteca secreta en Siria

Podrías preguntarte con qué ánimos los sirios han decidido fundar una biblioteca; te contestamos: el entusiasmo por la lectura es tal que el miedo a los bombardeos y las balas es menor a su amor por los libros.

Anas Ahmad, un joven ex estudiante de ingeniería civil –uno de los valientes fundadores de la biblioteca secreta en Siria–, se dio cuenta de la importancia de seguir con los estudios interrumpidos por la guerra, y entre él y otros entusiastas crearon un salón, ubicado en un sótano de un edificio bombardeado. Esta biblioteca queda en el sitiado distrito de Darayya, en Damasco.

Para ellos es vital mantenerla a salvo, y nada mejor que en un edificio ya destruido. A día de hoy, han podido reunir algo más de 14.000 libros sobre, literalmente, cualquier tema.

loading...

Desde que las fuerzas leales al gobierno ocuparon la ciudad, hace ya casi cuatro años, Anas y otros voluntarios se han dedicado a recorrer calles devastadas buscando libros en casas destruidas, para ocupar de nuevo las estanterías.

Los libros los consiguen, en muchas oportunidades, en viviendas bombardeadas, pero casi siempre estos sitios se encuentran en la línea de combate, por lo que es una misión sumamente peligrosa. No es ir a una tienda y comprar los ejemplares, es arriesgar la vida, en toda la extensión de la palabra.

La pregunta clave aquí es por qué alguien, en semejante situación, arriesgaría su vida por un libro, ¿puedes imaginarlo?

Anas considera que la biblioteca constituye una ayuda a la comunidad en varios niveles: desde voluntarios en los hospitales hasta profesores buscan ayuda en este centro para informarse y tratar a pacientes o preparar las clases. Y por eso les resulta imperativo mantenerla en secreto, porque temen que si la descubren la atacarán y la destruirán.

Como la biblioteca secreta en Siria se encuentra en un sitio tan peligroso, es difícil que los niños puedan acudir, pero aun así existen valientes muchachos que, contra toda lógica, la visitan; como Amjad, de apenas 14 años, que va tanto que se ganó el título de “bibliotecario adjunto”.

Lo que significa que el ansia por la lectura va más allá de la necesidad de aprender, como en el caso de los profesores, médicos u odontólogos. Hay quienes van porque, sencillamente, les gusta leer.

loading...

Los libros más buscados son los de escritores árabes famosos, como Ahmed Shawqi, o al-Tanawi, pero también se decantan por autores occidentales, como Shakespeare.

Abdusbaset Alahmar, otro ex estudiante, resume la importancia de esta biblioteca con estas hermosas palabras:

“De alguna manera, la biblioteca me devolvió la vida. Me ayudó a conocer gente más madura que yo, con la que puedo discutir temas y de la que puedo aprender. Así como el cuerpo necesita comida, el alma necesita libros”.

Así es, el alma necesita libros. Si quieres consultar la entrevista hecha por el periodista británico de la BBC, Mike Thomson, a Anas Ahmad por Skype, pincha aquí.

Y te recomendamos que leas sobre otras extraordinarias bibliotecas, como las más originales del mundo, o la de Clementinum.

Imágenes: Sean Long, Ze’ev Yanay, Bashar Al-Ba’noon