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Escuchar los sonidos de la naturaleza es algo casi hipnotizante, a lo que casi nadie se puede resistir. De hecho, existen pistas de música relajantes únicamente con su melodía: pajarillos, el correr de un arroyo, viento que susurra entre las hojas de los árboles… Pero ¿qué te parecería si, en lugar de escucharlos a través de tus auriculares o tu ordenador, pudieras escuchar la naturaleza amplificada, sin recurrir a la tecnología? Estos altavoces en el bosque te lo permitirán.

Altavoces naturales en el bosque de Estonia

Ahora en exhibición, en un bosque cerca de Tallin, en Estonia, se encuentran tres altavoces de madera gigantescos, construidos por la Academia de las Artes y Arquitectura de Estonia. Estos “megáfonos” amplifican los sonidos complejos y sutiles de la naturaleza, pero también hacen las de instalación de arte y área de descanso.

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Hannes Praks, jefe del Departamento Arquitectura de Interiores de la academia, describe los altavoces de tres metros de diámetro como “quioscos de música”, que son estructuras tradicionalmente circulares o semicirculares que se utilizan para actuaciones musicales en vivo en los parques.

“La colocación de los tres altavoces, a una distancia y en un ángulo adecuados, hacen que en el centro de la instalación se alimente el sonido en las tres direcciones, de manera que crea un efecto de sonido envolvente fusionado único”, dice Praks.

Como señala Praks, el proyecto se puso en marcha hace un año en un taller en la profundidad del bosque del sur de Estonia. Allí, los estudiantes de Arquitectura de Interiores trabajaron con el popular Valdur Mikiti. Se propusieron varias ideas, pero el grupo se decidió por la idea del estudiante Birgit Õigus, de los altavoces forestales.

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Los diseñadores de muebles abandonados Tõnis kalve y Ahti Grünberg, así como los arquitectos de la firma de arquitectura b210, Aet Ader, Karin Tõugu y Kadri Klementi, instruyeron a los estudiantes en cuanto al diseño y la construcción. La mayor parte de la instalación se construyó en Tallin a finales del mes de agosto y luego fueron enviados a Võrumaa, centro de la naturaleza, cerca de la frontera de Letonia, donde están ahora instalados.

Si bien la idea de Õigus puede sonar un tanto innecesaria para el observador casual, ya que los bosques son evidentemente lugares en los que se percibe facilmente la naturaleza y su musicalidad, lo cierto es que la sinfonía de los bosques, sus ritmos, musicalidad y ambiente, merecen completamente ser amplificados, y además sin electricidad.

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Imagen: visitestonia.com