Los seres humanos, de manera consciente o inconsciente, tenemos la peculiar obsesión de establecer simbologías para representar incontables situaciones. Y con el auge de las redes sociales y la comunicación electrónica, se arraigó todavía más este patrón de convertir en  símbolos de absolutamente todo, pues con la abundancia de emojis, ya hasta nos ahorramos las palabras.

El amor está representado por un corazón,  un emoticón guiñando el ojo significa picardía o complicidad… en fin, los mensajes que dejan este tipo de lenguaje iconográfico son claros -a veces- y sus orígenes no son un enigma para nadie. Sin embargo, existen figuras convencionales que, aunque las vemos por todos lados y sabemos qué significan, desconocemos por qué están ilustradas de tal manera, como es el caso de los símbolos femenino y masculino cuya fascinante procedencia te la contamos a continuación.

El curioso origen de los símbolos femenino y masculino

El universo es la musa y el génesis de la ciencia, es su centro gravitatorio y el templo celeste que responde a gran escala las incógnitas que alinean a este mundo y los seres que habitamos en él.  Una vez que el hombre descubrió que las actividades en el espacio influyen intrínsecamente en lo que ocurre con un individuo o grupo en específico (astrología) y en la Tierra, esta rama del saber se ha inspirado desde entonces en el cosmos para desarrollar su expresión sistemática.

En la biología, partiendo de la astronomía, la alquimia y Mitología Griega, se establecieron representaciones gráficas para identificar al reino animal, vegetal y mineral por género y especie, de las que devienen los símbolos femenino y masculino. El primero, ilustrado con un círculo y una cruz que es en realidad un espejo de mano, hace referencia a la diosa Venus. Y el segundo, identificado con un escudo y una lanza, representa al dios Marte.

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Este patrón fue desarrollado en el siglo XVII por Carlos Linneo, científico, botánico, zoólogo y naturalista, copiando los signos de un manuscrito de alquimistas europeos de la época medieval, llamado Pharmacopoea Leovardensi, en el que asociaban metales con astros y signos específicos como especie de abreviatura: para Marte, el hierro ♂; para Venus, el cobre ♀, y para Mercurio, el mercurio ☿.

Los símbolos masculino y femenino, denotados como dios Marte y diosa Venus, son el reflejo del maravilloso nexo que existe entre la astrología y la mitología, pues además de este sistema biológico, los cuerpos celestes, Venus, Júpiter, Marte, Mercurio y Saturno también recibieron sus nombres en honor a los dioses romanos. Mismas asociaciones metafóricas que se implementaron en la alquimia y dieron forma a estos símbolos que distinguen al hombre de la mujer.

Con todo esto, la frase “los hombres son de Marte y las mujeres de Venus” pierde un poco el tinte sexista que recibe a menudo para ganar un sentido teórico más interesante.

Te invitamos a leer El enigma del origen de la @ , que al igual que los símbolos femenino y masculino, lo  ves a menudo pero, ¿conoces de dónde viene? ¡Descúbrelo!.