Al ver las blancas dentaduras de modelos o artistas de cine y televisión es inevitable preguntarse, si es tu caso, por qué tenemos en cambio los dientes amarillos. Las razones van, como veremos a continuación, desde condiciones genéticas hasta algunos de los alimentos y bebidas que consumimos habitualmente.

Dientes amarillos, ¿por qué?

Los odontólogos suelen dividir las causas para tener dientes amarillos en externas e internas; las primeras tienen que ver con el esmalte que recubre los dientes, que aunque puede ser más duro que el hueso puede mancharse fácilmente, y esto es lo que suele ocurrir con los alimentos y bebidas de color oscuro, como el café, el vino tinto, las colas negras, las salsas oscuras (como el mole), algunas frutas, etc. Estos alimentos son ricos en cromógenos, un pigmento que se adhiere con facilidad al esmalte y puede ponerlo amarillento.

Las bebidas y los jugos ácidos pueden contribuir también a erosionar el esmalte, favoreciendo la incorporación de cromógenos. Igual es ampliamente conocido el papel del tabaco, fumado o mascado, en la pérdida de blancura en los dientes.

Los factores internos o intrínsecos son aquellos que producen cambios en el modo en que el esmalte y la dentina reflejan la luz. En estos casos el color amarillento se debería a cambios internos debidos al consumo de determinados medicamentos, como el de algunos antibióticos para niños, o determinadas medicinas que se utilizan en la quimioterapia (cuando está dirigida a la cabeza o al cuello). Otros productos que pueden volver los dientes amarillos son antisépticos y bactericidas como la clorhexidina, presente en algunos enjuagues bucales, o la minociclina, usada en el tratamiento del acné y en infecciones respiratorias.

Curiosamente, cuando hay exceso de flúor en el agua corriente también puede hacer que los dientes se vuelvan amarillentos. Y algunos tratamientos dentales, cuando se están haciendo cambios de amalgamas, pueden tener este resultado no deseado.

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Existen otros factores que nada tienen que ver con la dieta o los medicamentos, como son los que vienen con la genética (pues si nuestros padres tenían naturalmente dentaduras amarillas es probable que heredemos esa característica), o con la edad, pues al envejecer se va perdiendo esmalte o éste se va oscureciendo.

Aparte de algunos tratamientos más o menos directos para blanquear el esmalte, la mayoría de los odontólogos coinciden en señalar que para evitar dientes amarillos hay que prestar atención a lo que introducimos en la boca, es decir, a nuestra dieta diaria, y tal vez así logremos esa sonrisa que tanto nos gusta en nuestros artistas preferidos.

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Imágenes: Gregg O’Connell, Ikhlasul Amal