Al realizarse el último vuelo de la misión Apolo, los vuelos tripulados a la Luna, en 1972, se creyó que el siguiente paso sería el viaje al planeta Marte, planificado para la década de los 80. Y aunque se suponía que estábamos listos tecnológicamente para afrontar el desafío, diversos motivos fueron confluyendo y conspirando para que este gran paso, el de colocar humanos en Marte, no pudiera darse de un modo exitoso.

Aquí te ofrecemos 8 razones por las que todavía no hemos puesto un pie en el planeta rojo.

Humanos en Marte: 8 cosas que están retrasando nuestra llegada

1. El retraso comienza con la Luna, pues todo el programa espacial, comparado con los avances de los años sesenta y setenta del siglo pasado, está rezagado respecto a los objetivos que deberíamos haber alcanzado. De haber seguido el ritmo de aquellas dos décadas épicas para la conquista del espacio, ya deberíamos tener bases en la Luna y la capacidad técnica para emprender desde allí viajes hacia Marte.

China y Estados Unidos se propusieron como objetivo volver a la Luna; en el caso de los estadounidenses, en 2020, y seguir hacia Marte en la segunda mitad del siglo. Pero estos planes se han postergado debido al gasto durante la crisis financiera mundial, las guerras y la actual recesión económica.

2. Y ésta es quizás la principal razón por la que no hay todavía humanos en Marte: el enorme costo financiero del proyecto. Veámoslo así: el coste del programa espacial Apolo para llegar a la Luna, hasta el Apolo 11, fue de unos 25.000 millones de dólares, y estamos hablando de un viaje de unos cuantos días a un satélite que está apenas a 370.000 kilómetros de distancia; Marte, cuando está más próximo a la Tierra se encuentra a distancias que oscilan entre los 55 y los 59 millones de kilómetros.

El coste más bajo que se ha calculado está por encima de un millón de millones de dólares americanos. Parece mucho, pero no lo es tanto si consideramos que la guerra de Irak supuso, sólo para Estados Unidos, 845.000 millones de dólares.

3. Pasajeros indeseados. Diferentes experimentos han probado que hay bacterias y microorganismos que podrían resistir un viaje largo a través del espacio, y convertirse en colonos inesperados del planeta rojo. Si se determina que hay vida en Marte, así sea microbiana, habrá que garantizar que las naves no lleven ningún ser vivo no programado que pueda convertirse en una plaga en Marte.

4. Anfitriones indeseados. En caso de haber vida en Marte, probablemente será microbiana o bacteriana (o ya nos habrían invadido), por lo que habría que tomar precauciones, pues no tendríamos defensas para estos extraterrestres que podrían vernos como comida llegada del espacio.

5. Hay que mejorar los sistemas de propulsión para naves espaciales. Los combustibles que se usan actualmente necesitan la presencia de oxígeno para la combustión, ocupan mucho espacio y sólo son eficaces en la atmósfera terrestre.

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Hace falta desarrollar nuevas tecnologías de propulsión, que de alguna manera son parecidas a las que imaginamos en los relatos de ciencia ficción, como las fuerzas antigravitacionales. No olvidemos aquella frase de Verne: “Todo lo que una persona puede imaginar, otras pueden hacerlo realidad”.

6. Hay que resolver el problema de la demencia espacial. Se trata de una serie de desórdenes nerviosos que pueden presentarse cuando pasas demasiado tiempo en el espacio, y ha podido estudiarse gracias a astronautas rusos y americanos que han permanecido períodos prolongados en estaciones espaciales.

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No hay que olvidar que un viaje a Marte podría durar de 8 a 10 meses y que serían tres o cuatro astronautas compartiendo un espacio muy pequeño, y seguramente incómodo. Podríamos estar enviando lunáticos potenciales a Marte.

7. Otro problema que habría que resolver es el del efecto de la exposición prolongada a la falta de gravedad. Colocar humanos en Marte no sólo implica exponerlos a esta situación durante el viaje sino también durante su estadía en el planeta rojo, pues la gravedad marciana se correspondería con 2/5 partes de la de la Tierra.

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Se calcula que los astronautas perderían un 1% de densidad ósea mensual, a menos que se contrarreste con 5 o 6 horas de ejercicio, en una misión que podría ser de dos años, como mínimo.

8. Hay otro problema con el trayecto; como ya dijimos, se trata de un viaje de por lo menos 55 millones de kilómetros, que no se harán a través de un vacío perfecto. El sistema solar está lleno de asteroides y escombros de diversos tamaños, restos de cometas y flujos de energía o rayos cósmicos. Incluso en el espacio cercano, en la Estación Espacial Internacional, los astronautas se han visto expuestos a emanaciones de energías que por suerte no han generado, al menos aparentemente, problemas de salud. Se están considerando diversos materiales que sirvan para proteger a los astronautas, sin incrementar excesivamente el peso de la nave.

Ciertamente son obstáculos serios pero no insalvables, por lo que podemos esperar que en las próximas décadas lleguemos a nuestro vecino, y la presencia de humanos en Marte ya no sorprenda a nadie.

Lee ¿Hielo seco para vivir en Marte? y Los Emiratos Árabes planean enviar una misión a Marte, para que veas que mucha gente tiene esa idea en la cabeza.

Imágenes: FbThienVanHoc, hto2008, NASA’s Marshall Space Flight Center, Steve Jurvetson