Si eres un lector adolescente de Supercurioso, o padre o madre de alguno, este artículo te interesará, pues toca uno de esos temas candentes cuando se está entre los once y los veinte años: ¿qué hacer con la aparición de un grano, barro o espinilla en pleno rostro? ¿Extirpar o dejar que desaparezca por otros medios? ¿Es realmente dañino reventar los granos o es sólo otra actividad placentera de la adolescencia mal comprendida?

¿Es malo reventar los granos de nuestro rostro?

No todos comparten este placer, pero hay cierto deleite en el acto de exprimir con las uñas el contenido, una brevísima y apenas dolorosa liberación de esa mezcla de grasa y algo que podría ser pus y que no entendemos del todo cómo llegó a nuestro rostro. Sin embargo, desde hace años nos han dicho amigos, padres y ocasionalmente dermatólogos, que reventar los granos está contraindicado y que es perjudicial para nuestra cara. ¿Realmente es así?

Al parecer, tras nuevos estudios, la respuesta sigue siendo la misma que hace treinta años: sí, es malo pellizcarse la cara para reventar los granos.

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Los granos, barros o espinillas afectan a un 80% de los adolescentes y también pueden afectar a personas mayores. El acné parece estar asociado a desequilibrios hormonales (por eso puede presentarse en mujeres embarazadas o en la etapa menopáusica) y surge cuando un poro, la salida de una glándula sebácea, que suele estar al lado de los folículos pilosos, se ve bloqueado por un engrosamiento de la piel que impide la salida del sebo y favorece el desarrollo de una bacteria.

Al reventar los granos de tu rostro, con tus manos o las de tu pareja, produces una herida en la piel que luego derivará en una cicatriz. Si el grano no se toca el tapón se disolverá en unos cuantos días sin dejar rastro, en cambio la cicatriz producida al exprimir el grano puede ser permanente y marcarte la cara por el resto de tu vida.

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Existen diversas cremas y lociones para tratar la aparición de granos y espinillas, y una serie de recomendaciones para reducir o atenuar el acné, como las de la dermatóloga australiana Michelle Rodrigues.

Rodrigues sugiere llevar una dieta baja en azúcar y grasas y evaluar el comportamiento de la piel ante el consumo de cada alimento, pues cada cuerpo reacciona de manera distinta al consumo de distintas carnes y vegetales; evitar la limpieza y lavado excesivo de la cara; usar cremas limpiadoras y protectores que no contengan aceites y productos para el cabello libres de grasas o aceites.

Sí aun así aparecen granos y espinillas, respira profundo y evita la tentación de exprimirlos o reventarlos. Y si los brotes son muy numerosos y recurrentes quizás debas consultar con un dermatólogo.

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Imágenes: Pauleon Tan, Maria Morri, Caitlin Regan