¿Eres de los que disfrutan de la música, no importa de qué género? ¿Y además, te encanta escucharla a todo pulmón? Pues un estudio indica algunas cosas interesantes.

¡Lo que la música a todo volumen puede hacer a tus relaciones!

Una investigación patrocinada por Apple Music y Sonos, bautizada como “La música hace hogar”, encuestó a 30.000 personas y seleccionó de ellas 30 familias alrededor de todo el mundo, según lo reportó Mashable.com.

El estudio facilitó a cada familia un sistema de sonido Sonos y una suscripción a Apple Music, y equipó las casas con Apple iBeacons para la recolección de los datos, además de darles también relojes inteligentes para que cada uno pudiese medir sus latidos y sus pasos, y un sistema de cámaras Nest Web con el fin de grabar su forma de vida con y sin música en sus casas.

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La primera semana debía transcurrir sin que escucharan música, y como normalmente vivían; la segunda semana sí había que utilizar los equipos y poner la música a todo volumen, y el comportamiento observado fue sorprendente.

Durante la primera fase, todos los miembros de las familias compartían los mismos espacios pero sin interactuar gran cosa entre ellos, cada uno inmerso en su propio mundo (virtual). La segunda semana fue otra cosa.

Las familias participantes estuvieron un 13% más de tiempo juntas, y no sólo eso, sino que se incrementó la aproximación entre ellos un 20%, lo que se relacionó con un aumento notable de la actividad sexual. El estudio arrojó unos datos interesantísimos: las parejas aumentaron en un 67% sus relaciones íntimas.

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Además, el 89% de los colaboradores pensó que harían mejor sus tareas cotidianas con música de fondo, y un 24% admitió estar menos irritable. Todos cantaban, sonreían, bailaban y se daban muestras de afecto.

En los casos en que la música no gustaba a todos los miembros de una familia, el sistema Sonos permitía que en cada habitación de la casa se escuchase una melodía distinta, lo que disminuía las tensiones y los desacuerdos.

Obviamente, se trataba de escuchar un tipo de música que a todos agradase, y en este sentido, el coordinador del estudio, el neurocientífico Daniel J. Levitin, atribuye a la música el poder de cambiar el comportamiento cerebral. En otras palabras, cuando escuchamos música que nos gusta se eleva la cantidad de dopamina en el sistema límbico, aumentando nuestra sensación de placer y bienestar.

En el estudio también salió a colación la relación entre la música y el deseo de estar más unidos físicamente, lo que corrobora la premisa de que la oxitocina, un neurotransmisor, se incrementa al escuchar música.

Tal vez allí radique la magia de esos grandes conciertos masivos, como Woodstock. Claro que habría que hacer más investigaciones al respecto, y puntualizar detalles como los decibeles (pues si es demasiado alta las conversaciones se vuelven difíciles) y los estilos musicales, o los gustos personales.

Lo verdaderamente interesante es que la música es un vehículo que nos puede unir más, algo que ya sabíamos por intuición y gusto. Te recomendamos que leas:

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Imágenes: Hernán Piñera, Eli Juicy Jones, Thomas Hawk