Si permites que tus hijos crezcan en un entorno donde tienen acceso e interacción continua con un animal… ¿Sabes lo que puede ocurrir? Que educarás niños más felices y emocionalmente más sanos, abiertos al mundo y más receptivos a todo lo que les rodea.

Seguro que también tú has oído alguna vez que no es conveniente que la mujer embarazada conviva con animales domésticos, y más aún, que es un riesgo para la integridad del bebé que haya un gato o un perro en el hogar.

Como todo en la vida la clave está en el equilibrio y la responsabilidad. Un animal cuidado, sano y bien educado por sus dueños, puede ser toda una fuente de beneficios para los más pequeños. Les ofrecemos un legado emocional que recordarán toda la vida, son pilares de felicidad que les acompañará siempre, y por ello, desde Supercurioso te invitamos a ponerlo en práctica: permitir que los niños crezcan con mascotas puede beneficiar seriamente su salud.

¡Atención! Esto es lo que puede pasar si dejas que un niño crezca con una mascota

Sabemos que mucha gente no admite el término “mascota”, queda claro que desde ese momento en que introducimos a un perro, un gato, un hurón o cualquier otro animal en casa lo consideramos ya familia, como una parte más de nuestra cotidianidad, rutinas y cariños.

Estamos seguros de que también tú creciste con una mascota que a día de hoy, sigues recordando con nostalgia. Todo ello te edificó como persona, fue un amigo de aventuras, de complicidades y juegos que edificó parte de ti. Ahora bien, hemos de decir que a día de hoy aún hay muchas personas que “temen” el hecho de que un bebé o un niño crezca junto a un animal.

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Los principales puntos que tienen en consideración son los siguientes:

  • Son una fuente directa de bacterias.
  • Pueden ser un riesgo para los niños (arañazos, mordeduras…)
  • Pueden ser una carga excesiva en el hogar, siendo que la crianza de un niño ya requiere una alta responsabilidad.

Queda claro que cada padre tiene sus ideas y sus posibilidades, y no todo el mundo tiene un hogar con el suficiente espacio para tener a un perro o un gato. Ahora bien, según nos explican médicos y psicólogos, la crianza de un niño con una mascota supone en realidad todo un universo de beneficios para el desarrollo emocional de los más pequeños:

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  • Ayuda a los niños a desarrollar dimensiones tan esenciales como la empatía, la comprensión, el respeto y la compasión.
  • Les permite establecer hábitos y rutinas: aprenden que los animales, como ellos mismos, necesitan comer, salir a pasear, descansar, jugar, ser atendidos cuando están enfermos…
  • Descubren el valor de las caricias, de los halagos, la compañía que se ofrece a cambio de nada, la necesidad de ofrecer cariño para ser reconocidos…
  • Existen además múltiples estudios donde se puede intuir ya comportamientos agresivos y de psicopatía en niños que desde bien pequeños se mostraban actos violentos con sus mascotas. Los padres que vean cómo sus hijos muestran casi de modo instintivo este tipo de agresividad, saben que deben poner medidas, estrategias y ofrecer a sus hijos una educación más intensa y dirigida para controlar estas conductas.
  • Los animales son seres verdaderamente terapéuticos para los más pequeños. Comprenden que están ante “crías jóvenes” que deben atender, respetar y cuidar. Estas muestras de afecto es algo que podemos ver muy a menudo.

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No obstante, no podemos olvidar que los animales también deben estar bien educados, atendidos y cuidados. Hay perros que pueden desarrollar celos hacia los más pequeños si se ven desplazados o apartados, por ello, es recomendable integrar al animal cuando un bebé llega a casa, permitir que lo conozca, lo huela, que se siente con nosotros y que se sienta como “un miembro más” de la familia.

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Asì que ahora dinos… ¿También tú creciste con una mascota? ¿Opinas que es beneficioso o que es peligroso criar un bebé junto a un perro o un gato? Si te ha gustado este artículo descubre también lo que puede ocurrir si duermes con tus mascotas.

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Imagen: Agnieszka GulczyńskaEva Stawarczyková