Un hombre regresa a su tierra veinte años después de haber partido a una guerra que duró diez años, y de haber realizado un tortuoso regreso que le tomó diez años más. Llega en andrajos y, aunque es rey de su tierra, nadie lo reconoce.

Su mujer y su hijo no han dejado de esperarlo, aunque todos creen que ha muerto, y ahora el palacio, su casa, se encuentra asediado por pretendientes. Sólo un viejo amigo, un perro descuidado y lleno de garrapatas lo reconoce, es Argos, que hace que el astuto y recio guerrero se conmueva hasta las lágrimas.

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Argos intenta levantarse para ir al encuentro de su amo, pero está muy débil.

“Entonces la Parca de la negra muerte se apoderó de Argos, después de que tornara a ver a Odiseo al vigésimo año”.

De este modo la mascota más querida por los humanos hace su entrada en la literatura occidental, justamente en una de sus primeras grandes obras, la Odisea, compuesta por Homero hace unos 3.000 años.

Buck y El llamado de la selva

Y si de odiseas se trata, una de las más famosas de la literatura es la protagonizada por Buck, un perro que es también el personaje principal de la novela de Jack London, El llamado de la selva (1903).

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Su historia comienza en un rancho de California, donde Buck vivía cómodamente hasta que es secuestrado y llevado a Alaska, donde será perro de trineo, compañero de un buscador de oro y, finalmente, al morir su último dueño, integrante de una manada de lobos.

“Cuando llegan las largas noches de invierno y los lobos siguen a sus presas en los valles más bajos, se lo puede ver corriendo a la cabeza de la manada bajo la pálida luz de la luna o el leve resplandor de la aurora boreal, destacando con saltos de gigante sobre sus compañeros, con la garganta henchida cuando entona el canto salvaje del mundo primitivo, el canto de la manada”.

Flush

Claro, hay perros que prefieren la comodidad de las ciudades, como es el caso de Flush (1933), que es el nombre de una novela de la autora inglesa Virginia Woolf, y también el de un cocker spaniel que perteneció a la poetisa Elisabeth Barrett Browning.

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Woolf se aproxima a la vida de la poetisa a través de la mirada de su mascota e indaga cómo sería la percepción del mundo a través de un perro sumamente inteligente, y muy diferente de Buck:

“…pudo deducir Flush, antes de terminar el verano, que no existe igualdad entre los perros: unos son de clase alta, y otros, de baja clase. ¿A cuál pertenecía él, pues? En cuanto llegó a casa, se examinó cuidadosamente en el espejo. ¡Gracias a Dios, era un perro de muy buena cuna! Su cabeza era de líneas suaves; sus ojos, prominentes pero no saltones, y sus patas, forradas de pelo largo y fino”.

Tombuctú

Esta curiosa novela del escritor estadounidense Paul Auster, publicada en 1999, narra la historia de un perro, Mister Bones, y su amigo, un poeta vagabundo llamado Willy Christmas que se siente próximo a morir y emprende un viaje de Nueva York a Baltimore buscando un hogar para su perro.

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Comenzamos este paseo con un perro que muere al reencontrar a su amo y lo concluimos con otro can que esta vez ve morir a su dueño, y cuya historia culmina con una carrera a través de una autopista:

“Pese a lo débil que estaba, aún le quedaba energía en las patas, y en cuanto cogió el ritmo, se sintió más fuerte y feliz de lo que se había sentido en meses. Corrió hacia el ruido, hacia la luz, hacia el resplandor y el rugido que se precipitaba hacia él en todas direcciones. Con un poco de suerte, estaría con Willy antes de que acabara el día”.

Los perros nos acompañan siempre, hasta en nuestras aventuras literarias. ¿El tuyo también?

Te invitamos a leer un invento que traduce a tu perro, ¡increíble!

Imágenes: garlandcannon, Riccardo Cuppini, Wikipedia