A lo largo de la historia se han sucedido estos extraños episodios de epidemias de… bailes, risas y trastornos nerviosos. Acompáñanos a ver de cerca de qué se trata.

Alguien comenzó a reírse en Tanzania

El 30 de enero de 1962 tres muchachas de una escuela misionera para niñas en Kashasha   –antigua Tanganica, hoy Tanzania– comenzaron a reírse como sólo pueden hacerlo las adolescentes, con un toque casi histérico y a veces por motivos que los adultos no alcanzan a comprender.

Este hecho no tendría nada de especial si no fuese porque en pocas horas la risa se extendió como un fuego por la sabana afectando a 95 muchachas entre los doce y dieciocho años, de una población escolar de 159 alumnas, y con una duración que iba de unas pocas horas hasta más de quince días.

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Los maestros no fueron afectados, pero no podían dar clases debido a que los continuos ataques de risa impedían la concentración de los otros alumnos, y en marzo se vieron obligados a cerrar la escuela y enviar a las niñas a sus casas hasta que se calmaran.

El resultado no pudo ser más opuesto: en los siguientes meses los ataques de risa se extendieron a otros 13 centros educativos llegando a afectar a más de 1.000 jóvenes. A la risa se sumaron el llanto, desmayos y erupciones cutáneas y la crisis se prolongó por unos 18 meses.

Hasta hoy en día no existe una explicación única para este fenómeno de histeria colectiva, aunque algunos psicólogos lo asocian a una especie de respuesta al estrés producido por la recién lograda independencia de Tanzania y la incertidumbre entre los jóvenes sobre lo que les depararía el futuro.

Cuando la histeria te pone a bailar

Los casos de histeria colectiva no son precisamente una novedad en la historia humana, pero siguen siendo misteriosos y sorprendentes en algunas de sus manifestaciones, como el del “Baile de San Vito”. Esta expresión está asociada a una enfermedad neurológica de la que ya te hemos hablado en Supercurioso, pero también a una posible manifestación de histeria de masas que comenzó a reportarse en tiempos tan antiguos como el siglo VII y que desapareció por completo en el siglo XVII.

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La manía del baile, tarantismo (en Italia), “baile de San Vito” o coreomanía (como bautizó a este fenómeno el sabio Paracelso), consiste en un ansia colectiva e incontrolable de bailar hasta caer derrumbado por el agotamiento. Uno de los brotes más famosos se dio en Estraburgo en 1518: comenzó con una mujer que a los pocos días bailaba con 32 personas más y al mes, con 400. Hubo varias muertes debido a fallas cardiacas.

Las explicaciones en torno a este fenómeno van desde la ya mencionada enfermedad social hasta infección por bacterias o envenenamiento por cornezuelo de centeno.

Una epidemia de síndrome de Tourette

Para concluir con este acercamiento a extrañas conductas colectivas te hablaremos de otro caso entre adolescentes de data mucho más reciente.

En 2011, Lory Brownell, una adolescente de 16 años de Le Roy, una pequeña ciudad del estado de Nueva York, se desmayó durante un concierto al que asistía con sus amigas. Pocos días después comenzó a presentar varios síntomas: temblores, gritos, aplausos involuntarios, continuos y rítmicos resoplidos y agitación de dedos, que llevaron a que se le diagnosticara síndrome de Tourette.

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Lory Brownell

Hasta aquí podría pasar por una manifestación más o menos normal de una enfermedad neurológica, pero la situación se complicó al presentarse los mismos síntomas en 14 alumnos más del centro educativo donde estudiaba Lory: 13 muchachas y un muchacho, convirtiéndose en noticia nacional y obligando a intervenir al departamento de salud del estado de Nueva York, que no encontró ninguna sustancia o bacteria que explicase esta rara epidemia.

Algunos psicólogos piensan que Lory ejercía alguna clase de liderazgo silencioso y que eso arrastró a los otros adolescentes a una imitación inconsciente de su conducta. Sin embargo, como en los casos anteriores, queda la duda de si se trató sólo de un fenómeno de histeria colectiva. Pero habría que ver a qué pudo haber respondido. ¿Qué opinas tú?

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Imágenes: Thiery, maziar hooshmand, Wikipedia