En mayo de 2015 una noticia recorrió y puso en alerta a la comunidad internacional preocupada por temas ambientales: en Asia central ocurrió una muerte masiva de una especie de antílopes en peligro de extinción, 60.000 en apenas cuatro días, por razones completamente desconocidas.

Este evento provocó el viaje de ecólogos y otros especialistas para ayudar a determinar cuáles fueron las causas de esta extraña y masiva mortandad.

El saiga

El antílope en cuestión recibe el nombre de saiga (Saiga tatarica), vive en grandes rebaños que actualmente se encuentran en Rusia, Kazajistán y Mongolia. Se considera una especie en peligro de extinción (la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza lo ha declarado en peligro crítico), pues aunque hasta poco antes de la epidemia rondaba los 380.000 especímenes, se trata de una especie cuya población en 1990 era de un millón de ejemplares.

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El saiga es el principal habitante de las frías estepas de Asia central, donde juega un papel fundamental en el procesamiento y reciclaje de nutrientes vegetales, que de otro modo permanecerían sin descomponerse debido a las bajas temperaturas. Hasta hace poco se encontraba distribuido también en regiones de China y Uzbekistán, pero su cacería para utilizar los cuernos (usados en la medicina tradicional china) han hecho que prácticamente desaparezcan de estos países.

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En 2014 se presentó otro evento de mortalidad masiva, al perecer unos 12.000 ejemplares por razones que no pudieron estudiarse, pues los informes sobre esta situación llegaron tarde.

En 2015 los expertos internacionales y veterinarios locales sí tuvieron oportunidad de evaluar lo que estaba sucediendo con los saiga, aunque fueron sorprendidos por la velocidad con que murieron las primeras decenas de miles –60.000– en cuatro días.

El geoecólogo Steffen Zuther,  promotor de una iniciativa internacional de conservación de estos animales, y sus colegas fueron testigos de cómo en un par de meses morían unos 120.000 antílopes, la mitad de los saiga que se encuentran en Kazajistán, y un tercio de su población mundial, y encontraron al posible homicida: una bacteria intestinal, aunque todavía no comprenden cómo pudo matar a tantos animales en tan corto tiempo.

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Estepa mongola

Es posible que en este fenómeno hayan actuado varios factores: los saiga se vieron sometidos a un invierno muy duro, seguido de una primavera demasiado lluviosa, lo que pudo haber favorecido una proliferación de una bacteria que usualmente es inocua.

Mientras se aclara el misterio, estas muertes masivas y aparentemente antinaturales siguen sin una respuesta definitiva. Te invitamos a que leas sobre un tema parecido, el de los animales en peligro de extinción.

Imágenes: Portada –> Vídeobelgianchocolate, Jared Zimmerman, Mark Heard, Travis, Mark Herpel