En Supercurioso te hemos contado antes algunas muertes realmente desconcertantes, por ejemplo, en el artículo “Suicidios curiosos”. En esta ocasión queremos contarte un caso muy extraño que llevó a un grupo de gente a bailar hasta caer muertos. ¿Quieres saber más?

La Epidemia de Baile de 1518

En Julio de 1518, la localidad de Estrasburgo (Alsacia, por entonces parte del Sacro Imperio Romano Germánico) presenció uno de los casos de coreomanía más extraños y masivos de la historia.

¿Cómo empezó?

Un día de verano de 1518 Frau Troffea, una vecina, empezó a bailar repentinamente en medio de una calle de Estrarburgo. Frau Troffea no dejaba  de bailar.

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Epidemia de baile en un grabado de la Iglesia de Sint-Jans-Molenbeek. Un grabado de Hendrick Hondius, sobre un dibujo de Pieter Brueghel el Viejo (1564)

Durante la primera semana 34 personas se le unieron, incapaces de detener su ferviente baile. Pasado un mes, ya había 400 bailarines desenfrenados, que iban cayendo uno tras otro debido a ataques al corazón, derrames cerebrales y agotamiento extremo.

Medidas contra la plaga bailarina

La epidemia empeoraba y los nobles pidieron a los médicos locales una explicación. Los médicos aseguraron que se trataba de una enfermedad provocada por “calentamiento de la sangre“. Las autoridades, sin embargo, no procedieron a sangrar a los bailarines -el remedio de aquel momento contra la “sangre caliente”-, sino que decidieron construir salones de baile y escenarios y contrataron músicos para que los bailarines danzaran más cómodamente. ¿Por qué? Creyeron que la forma de terminar con la epidemia era que el baile durase noche y día hasta que los afectados se curaran por si solos.

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Epidemia de Baile, una pintura de Pieter Brueghel el joven, sobre un dibujo de su padre Pieter Brueghel el Viejo

La plaga terminó como había empezado, sin motivo aparente y nadie consiguió encontrar una explicación lógica. Eso sí, la plaga danzarina se cobró cientos de vidas de una forma realmente absurda.

Coreomanía

La plaga bailarina de 1518 se cree considera una manifestación de coreomanía, también conocida como “enfermedad del baile” o, más popularmente, “baile de San Vito”.

La coremanía se extendió por todo Europa durante los siglos XIV y XVII y se considera un fenómeno social, aún difícil de explicar.

¿A quién afectaba?

Esta “enfermedad” no distingue entre sexos y edades, afecta a hombres, mujeres y niños por igual y sólo termina cuando caes al suelo exhausto. Podía durar de horas a meses.

Esta epidemia alcanzó a miles de personas durante 4 siglos en brotes dispersos a lo largo de Europa.

¿Cuándo se producía?

Tras estudiar esta manía, se ha concluida que brota, generalmente, en tiempos difíciles y, de hecho, algunas fuentes señalan que afectaban más a las mujeres. Cosa que podría sugerir que esta obsesión danzarina fuera generada por algún tipo de estrés. Aunque otros documentos niegan que fueran ellas las que más lo padecían.

Algunas fuentes sostienen que podía tratarse de encuentros organizados, aunque no se ha podido probar, pero, sea como sea, los afectados por la compulsiva danza estaban en una especie de estado de inconsciencia, de trance, que les impedía tomar el control sobre su cuerpo.

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La danza de la muerte, monumento a Calderón de la Barca (Madrid) , por Joan Figueras Vila, (1878)

El autor Robert Bartolomew, quién ha estudiado este fenómeno, explica que algunas fuentes hablan de participantes extranjeros en la danza, que pudieron iniciarla y que no residían en la población donde se daba el brote. No obstante, esto no se da en todos los casos de epidemia, así que es difícil de probar. Cabe añadir que, Bartolomew, también destaca el comportamiento “sexual” durante algunos brotes que incluyen desnudos, gestos obscenos y culminaciones del baile en relaciones íntimas entre los participantes.

En cualquier caso, lo que sí queda patente es que los bailarines no dejaban de bailar hasta que caían al suelo, ya por agotamiento, por rotura de las costillas o, desgraciadamente, porque la muerte se los llevaba.

¿Cómo se terminaba con ella?

En realidad se detenía cuando los bailarines eran incapaces de seguir bailando, pero algunas fuentes hablan de aislamientos y exorcismos de los danzantes.

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En otras ocasiones, creyendo que se trataba de una maldición de San Vito (ya que en algunas regiones la epidemia se manifestaba en fechas cercanas al día de este Santo), se realizaban rezos y peregrinaciones a localizaciones consagradas por el santo para suplicarle el fin de la plaga.

Algunos brotes

El primer brote que se conoce data del siglo VII y nos dejó de repetirse hasta el XVII.

Una víspera de Navidad distinta

En algún momento de la década de 1020, 18 campesiones de Bernburg empezaron a bailar e incluso cantar por los alrededores de la iglesia de la población, llegando a detener la celebración de un oficio durante la víspera de Navidad. Algo muy espectacular en una época en que todo lo religioso era profundamente respetado.

Los niños viajeros y danzarines

1237, varios niños empiezan a bailar frenéticamente y viajan desde Erfurt hasta Arnstandt, sin detener su danza. ¿Te suena de algo?

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El dibujo más antiguo de Pied Piper, copiado de una ventana de Marktkirche en Goslar

Este incidente se parece mucho al cuento del flautista de Hamelin, ¿casualidad?

Baile con trágico final

Alemania, 200 personas terminan congregándose en un puente que cruzaba el Río Mossa. Incapaces de salir de encima del puente y de detener su danza, la construcción termina derrumbándose y llevándose la vida de la mayoría.

Siglo XVI: años de apogeo danzarín

Lo dicho, el siglo XVI fue el año en que más incidentes de este tipo se produjeron. Estos fueron documentados por un profesor de medicina llamado Gregor Horst, quién explicó que algunas mujeres visitaban anualmente la capilla de San Vito en Drefelhausen. Estas féminas empezaban a bailar día y noche, sin detenerse, hasta que caían redondas. Muchas de ellas volvían al año siguiente y realizaban exactamente lo mismo, llevadas por algún extraño impulso. Algunas, al parecer, habían bailado el baile de San Vito durante más de 20 años.

Teorías alrededor de un fenómeno inexplicable

1. Culto religioso

Hay varias teorías que aseguran que podría tratarse de reacciones surgidas después de una procesión y que tendrían como objetivo reducir el estrés, permitiéndose un lapso de tiempo para olvidar la pobreza y las dificultades que se vivían en la época.

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Victoria & Albert Museum, London.

Otra opción es que fueran bailes, en realidad, preparados y que coincidían con rituales romanos y de la Grecia Antigua que estaban prohibidos en la época. Es posible que por ese motivo, quienes participaran simularan sufrir una fiebre de baile imposible de controlar, para evitar tener que contar sus verdaderos motivos, que bien les habría tachado de “herejes“.

2. Fuego de San Antonio

Otras hipótesis apuntan a que las personas que entraban en este trance danzarín podrían haber sido víctimas de envenenamiento por cornezuelo, lo que se conoce como ergotismo y que en la época medieval se llamaba “fuego de San Antonio“.

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Obra de Matthias Grünewald, representa a un paciente que sufre de ergotismo avanzado, (1512-16)

Este era causado por una micotoxina que se puede encontrar sobre todo en el centeno, pero también en la avena el trigo o la cebada. El “Fuego de San Antonio” puede provocar alucinaciones, aunque, de hecho, no ayuda a explicar el porqué de la coreomanía, en concreto.

3. Estrés compartido

Hetherington y Munro, ambos profesores universitarios de Ciencias Sociales y especializados en conducta social, aseguran que la epidemia de baile podría ser, de hecho, una manifestación de “estrés compartido“. El hecho de danzar hacía que se rebajara el estrés de una vida muy dura y los llevaba a experimentar una especie de éxtasis y, en algunos casos, visiones.

¿Por qué se produjeron realmente estas epidemias de baile? En realidad sigue siendo un enigma, pero resulta muy chocante que a partir del siglo XVII se detuvieran para siempre. ¿Tienes alguna teoría al respecto? ¡Cuéntanosla!

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Imágenes: Tom WoodwardBrittanie PendletonArlette