Vivimos tiempos vertiginosos, de continuas innovaciones y cambios tecnológicos que influyen en las vidas de miles de millones de personas que viven en red aunque a veces lo ignoren, y desconozcan que una decisión tomada a miles de kilómetros puede afectar para bien o para mal sus vidas.

¡Un, dos, tres, llegó Internet!

Este proceso se inició con la primera revolución industrial, ocurrida a fines del siglo XVIII con el desarrollo de la industria textil y la aparición de la máquina de vapor.

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Trilladora a vapor

Estas máquinas generaron prosperidad, favorecieron y, gracias al ferrocarril, recortaron las distancias, pero también estimularon el éxodo del campo a las ciudades y la formación de grandes zonas de miseria.

La segunda revolución industrial se dio a principios del siglo XX y tuvo como principal protagonista y símbolo a Henry Ford, promotor de la fabricación en serie, en su caso con el famoso modelo T.

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Modelo T, de Ford, 1917

Esta segunda revolución promovió a largo plazo mejoras en las condiciones de vida en casi todo el mundo, pero también generó grandes conflictos sociales y entre naciones, siendo una de las causas de las dos guerras mundiales del siglo XX.

La tercera revolución comenzó a gestarse durante la segunda mitad del siglo pasado y es resultado principalmente –aunque no exclusivamente– de tres grandes avances técnicos: la informática, la robótica e internet.

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Cómo podría afectarte esta “tercera ola”

De hecho, ya nos está afectando: la presencia de ordenadores o computadores en nuestros vehículos, teléfonos y algunos artefactos domésticos (neveras que te avisan qué productos faltan, luces y calefacción que se regulan de acuerdo con los usuarios, pioneros de la venidera casa “inteligente”), el uso cotidiano de GPS, y el movimiento del transporte masivo en las ciudades manejado desde ordenadores.

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Internet, por otro lado, además de modificar significativamente nuestras relaciones personales, ha creado un nuevo tipo de trabajador independiente, que puede realizar sus actividades desde la casa o cualquier lugar que tenga WiFi.

La robotización comenzó en los setenta y ochenta y, como siempre, una de las industrias pioneras fue la automotriz, que en Estados Unidos conllevó el despido masivo de trabajadores. Aunque no tendría por qué ser así. Nissan, por ejemplo, en un plazo de diez años, automatizó su fábrica en Sunderland, Inglaterra, incrementando su producción en un 70% y sin despedir a un solo trabajador. Aunque ésta no suele ser la regla.

Industrias 4.0

Actualmente países como Alemania, China y Estados Unidos desarrollan planes para lo que se ha dado en llamar “industrias 4.0”, que consiste en usar las diferentes aplicaciones de internet tanto en los productos como en los procesos de producción. Los productos llevarán sensores que informarán tanto al cliente como al distribuidor de su desempeño, a través de microordenadores que funcionarían en red.

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Marcapasos computarizado

Imagínate colchones que se amoldan a sus dueños, tuberías o cableados que advierten fallas, equipos que informan de sus condiciones, o de la condición de sus usuarios.

No estamos hablando de ciencia ficción. En la industria médica ya se ha desarrollado un marcapasos que informa al poseedor sobre su funcionamiento, y que puede ser regulado por el médico desde su consultorio.

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Estos equipos pueden proveer información a otros equipos (en inglés M2M, “Machine to Machine”) y permitirá corregir errores y mejorar la calidad de los productos.

Una posible manera en que podría afectarte es que tal vez podría convertirse en una amenaza para tu privacidad, o en otro buen tema para el cine de ciencia ficción que juega con la rebelión de las máquinas.

En todo caso, es algo que llegó para quedarse. Nos toca a nosotros aprender a vivir de la mejor manera posible. ¿Tú qué opinas?

Imágenes: UrPic2, Maria Reyes-McDavis, Mike Licht, Saginaw Future Inc., Jon’s pics, kuknauf, Reyhan Dhuny