El mundo es una fuente inagotable de cosas y personas curiosas, a las que vale la pena abrirles un espacio en nuestra página. Así sucede con el doctor Jack Kevorkian, patólogo estadounidense que puso sobre el tapete el tema tabú de la eutanasia, o del “suicidio asistido”.

Morir o no morir

De ascendencia armenia, de allí su poco común apellido, nació en EE.UU. en 1928. A los 24 años se graduó de médico de la Universidad de Michigan.

Pocos años después de graduarse, entre las décadas de los 50 y 60, propuso algo aparentemente en un “vacío legal”, y era que a los sentenciados a muerte se les ofreciera la opción de ser ejecutados con anestesia, y que sus órganos sanos fueran donados a la medicina, lo que calificaría como “muerte con fines sociales”. Pero su propuesta no surtió un gran efecto, por lo que desistió.

Ya en la década de los 80 tenía planteamientos bien firmes sobre la eutanasia, y en 1987 se anunciaba en los diarios de Detroit como “médico para la orientación a la muerte”. Esto le valió que en 1991 el estado de Michigan revocara su licencia médica, impidiéndole legalmente ejercer la medicina o atender a pacientes.

Sin embargo, entre 1990 y 1998, este curioso médico asistió la muerte de aproximadamente 130 personas, todas enfermas terminales.

Thanatron y Mercitron, o el “Dr. Muerte”

Su planteamiento principal era que todos tenemos derecho a una muerte digna, y también derecho a decidirla, sobre todo si tienes una enfermedad terminal y te agobia el dolor.

Para ello creó una máquina que llamó Thanatron (o máquina de la muerte) con la cual los pacientes se autoadministraban sustancias químicas letales para acabar con sus vidas.

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“Máquina de eutanasia”, inspirada en la del doctor Kevorkian

El hecho de no tener licencia médica le dificultaba enormemente adquirir dichas sustancias, y por eso creó otra máquina, llamada Mercitron (máquina de misericordia) con la que los pacientes se quitaban la vida inhalando monóxido de carbono mediante una máscara. Estas máquinas le valieron el apodo de “Dr. Muerte”, calificativo que usaron sus numerosos e indignados detractores.

¿Eutanasia o suicidio asistido?

El caso de este médico convulsionó la opinión pública de EE.UU. durante los años 90 del siglo pasado. Fue llevado a juicio y declarado culpable de homicidio en segundo grado, pero el hecho indiscutible y su gran aporte a la sociedad fue establecer un diálogo (muchas veces a gritos, es verdad, pero diálogo al fin) sobre el sufrimiento de los enfermos, y su defensa tenaz de lo que él pensaba era el derecho a la vida o a la muerte.

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Él no decidía quién moría, él sólo asistía a la voluntad del paciente de terminar con su vida. Por ello, los términos de eutanasia o suicidio asistido han sido comúnmente asociados a él.

Para el caso del Dr. Kevorkian, cabría más la expresión de suicidio asistido, en donde es la voluntad del paciente lo que priva, y no el criterio médico o de una autoridad.

Un dato curioso y adelantado

La enorme publicidad y el debate público generados por su “práctica de la muerte” logró que en 2006 la Corte Suprema de Estados Unidos confirmara una ley promulgada en Oregón en 1997, llamada Ley de Muerte Digna, en donde la figura del suicidio asistido está protegida como una práctica médica legítima, sólo en casos de enfermedades terminales, avaladas con un diagnóstico de la Autoridad de Salud de Oregón.

Independientemente de nuestras opiniones, de si creemos que actuaba de manera correcta o no, Jack Kevorkian dio un giro importante al cuidado de los enfermos terminales en EE.UU., implementándose más ayudas a quienes sufren enfermedades incurables e inaguantables.

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Su lema siempre fue “morir no es un crimen”. Fue indultado en 2007 y murió en 2011, a los 83 años de edad.

Si te interesa saber más sobre Jack Kevorkian, en 2010 Al Pacino protagonizó una película sobre este médico, You don’t know Jack (No conoces a Jack), donde ganó un Emmy por su actuación. Pincha el enlace y podrás ver la película traducida al español.

Y si quieres saber más de médicos relacionados con la muerte, léete nuestro artículo sobre el doctor Gottfried Knoche y sus momias.

Imágenes: Gevorg Gevorgyanruben alexander, seriykotik1970, scraggy & fluffy