Estamos cerca, muy cerca del volcán Mutnovsky, justo en la península de Kamtchatka de Rusia. Es aquí donde se abre una cueva espectacular que nos sumerge en un fascinante caleidoscopio de sensaciones, colores, reflejos y formas.

Quien ha tenido la suerte de entrar a este escenario, lo describe como si uno se pudiera introducirse de pronto en una especie de cerebro vivo, lleno de oscilaciones, de surcos e increíbles abultamientos conformando un pequeño mundo esférico, que a instantes, nos quita la respiración, para luego, expandir nuestro espíritu hasta la inmensidad. ¿Cómo puede la naturaleza ser tan increíble?.

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Un escenario surrealista: la cueva Mutnovsky

Empezaremos hablándote del verdadero dueño y señor de este lugar: el volcán Mutnovsky. Se sabe que es uno de los más activos y destructivos de Kamchatka, y que su última erupción aconteció en el año 2000. Si impresionante es ver su volcán aún lo es más ver lo que se extiende bajo él, que es ni más ni menos que un extensísimo valle de géiseres.

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No obstante, ¿en qué lugar se sitúa entonces nuestra cueva de fantasía? En los flancos del propio volcán. Esta cueva se formó debido a una corriente de agua que llega desde los propios manantiales calientes del volcán Mutnovsky. Poco a poco va fluyendo bajo él derritiendo una pequeña parte de los glaciales creando así un túnel, una especie de pasillo de asombrosas y caprichosas formas que puedes ver en estas imágenes.

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Cabe destacar además un detalle importante. Este manantial caliente está haciendo que el techo de la cueva sea cada vez más delgado, con lo cual, la luz del sol puede atravesarla y crear a su vez estos asombrosos juegos de luz. Y es el sol también quién actúa a veces como caprichoso escultor, de ahí la sutil originalidad de estas paredes que en realidad, van cambiando año a año.

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Son auténticas esculturas de hielo que atraen la atención de turistas, curiosos y en especial de muchos fotógrafos, como es el caso de Michael Zelensky, un auténtico aventurero y reputado especialista de la imagen, que obtuvo estas increíbles fotografías que puedes ver. Para ello, se valió de tres fuentes de luz: una antorcha, el flash, y más tarde, la propia luz natural del sol atravesando el hielo. Basta con tener un poco de paciencia y aguardar a que se haga el milagro.

Para que lo compruebes por ti mismo aquí te dejamos también un pequeño vídeo.

Y recuerda, si te ha gustado este artículo, te invitamos a conocer más lugares extraordinarios.

Imagen: Nuno Gavina CoutoBart Van DijckAndrew Erickson