“Día tras día somos acorralados en una competencia implacable que nos ahoga y sofoca”. Este es uno de los mensajes de despedida que dejaron cuatro estudiantes surcoreanos antes de quitarse la vida hace ahora tres años. Pero no es un hecho aislado, en absoluto, cada año la cifra de suicidios entre jóvenes se eleva de un modo alarmante, hasta el punto, que según datos de la Oficina de estadísticas de Corea del Sur, el suicidio es ya la primera causa de muerte en este país.

¿A qué se debe esta tragedia? ¿Cómo un país tan avanzado e industrializado se correlaciona con este drama humano? Hoy en Supercurioso queremos hablarte de este tema, que en los medios, suele pasar tan inadvertido.

La vida de un estudiante en Corea del Sur

Corea del Sur es uno de esos países emergentes con gran poder tecnológico, una potencia que dispone de una industria que año tras año, está haciéndose un hueco relevante a nivel mundial. Pero aquí llega la eterna pregunta ¿una alta industrialización genera a su vez una alta calidad de vida? Al menos, en Corea del Sur parece ser que no y que, si hasta hace solo unos años sus tasas de suicidio eran de las más bajas a nivel mundial, hoy en día los datos que recibimos nos ofrecen verdaderos escalofríos.

La modernidad casi siempre viene de la mano de más horas de trabajo, más presión  y más estrés. Factores que han propiciado que este país asiático disponga de la tasa más elevada de suicidios entre los países de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo. Y lo más triste, es que la mayoría de ellos son jóvenes y, ojo, en estos datos también están apareciendo niños de primaria.

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Un ejemplo ilustrativo para que podamos comprender cómo vive un estudiante en Corea del Sur, lo tenemos en la temida época del Suneung, o lo que para nosotros sería la “selectividad”, esa prueba que dictaminará nuestra posibilidad de entrar en una universidad u otra. En el caso de los surcoreanos, es más que eso, este “rito de paso estudiantil” determina directamente cómo va a ser su vida. Dónde trabajarán, qué sueldo dispondrán, a qué escala social pertenecerán e incluso a qué tipo de matrimonio pueden aspirar. Toda su vida de estudiante la han pasado para llegar a este instante, una presión agónica que se les inculca desde primaria con tal de llegar a la Suneung. De no llegar a la temida prueba, toda familia sabe que su niño pierde ya la aspiración de entrar en una determinada escala social. De ahí que ya estén apareciendo suicidios en criaturas que aún sólo cursan primaria.

La temida prueba del Suneung

Los aviones, cambian sus rutas para no interrumpir el estudio en las universidades en las épocas del Suneung. Las oficinas abren más tarde para evitar ruidos y que la acumulación de gente obstruya determinadas calles que conducen a las escuelas o centros de estudio en esta época del año. Familias que rezan por sus hijos y que hacen ofrendas en los altares, autoridades que garantizan que todo estudiante esté en su centro, dedicando su tiempo con tranquilidad y seguridad a esa obligación y ese temible tránsito.

Toda Corea del Sur se vuelca en sus jóvenes estudiantes para que den lo mejor de ellos mismos, y que la prueba, les ofrezca acceso a una buena carrera profesional y en consecuencia, a lo más alto del escalafón social. Cada año se enfrentan a este trance cerca de 640.000 chicos y chicas que temen ante todo, ese día en que se publican las notas del Suneung. Y ese es, precisamente, el momento en que más suicidios se producen.

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No nos cuesta demasiado imaginar su situación: presión familiar, autoridad escolar exigiendo esfuerzo y rendimiento, largas jornadas escolares a las que se les suma las extraescolares, consiguiendo que, en ocasiones, estos niños pasen prácticamente la totalidad de su tiempo centrados en un estudio con alto nivel de estrés y ansiedad. ¿Sabes lo que dice la OCDE ( Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) sobre los niños surcoreanos? Que duermen una media de cinco horas al día, que tienen la mayor presión académica del mundo y que en consecuencia, son los jóvenes más infelices que podemos encontrar.

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Fracasar en los estudios o en la prueba del Suneung supone ser un renegado o un paria social el día de mañana, de ahí, que cada año el país se vea con una tasa de suicidios de unas 200 personas (al menos reconocidas), que viene a ser casi de dos suicidios cada tres días. Algo realmente triste, que nos hace preguntarnos si a largo plazo merece la pena y si ese puesto en una gran multinacional les dará el día de mañana la felicidad que no tuvieron en su juventud.

¿Tú que opinas? Aquí te dejamos un vídeo para que conozcas un poco el testimonio de los estudiantes surcoreanos. Y si te ha gustado este artículo, no te pierdas tampoco el de William Sidis, el hombre más inteligente pero también el más triste del mundo.

Imagen: Morning Calm Weekly NewErik,