En ocasiones, no es tan fácil diferenciar la débil linea que separa la vida de la muerte. La parada cardíaca y un cerebro que deja de evidenciar actividad deberían ser signos suficientes de que nuestro cuerpo carece ya del don de la vida. Sin embargo, son muchos los casos que se han dado a lo largo de la historia en los que las personas, reaccionaron a ese estado de inactividad regresando, por así decirlo, de la propia muerte.

Puede que ahora mismo te vengan a la mente la catalepsia, esa enfermedad que ya nos ilustró Edgar Allan Poe en “El enterramiento prematuro”. Una enfermedad del sistema nervioso en que la persona deja de evidenciar signos vitales durante un periodo de tiempo no muy largo. Si a día de hoy todavía siguen dándose terribles casos de personas que han sido dadas por muertas erróneamente, no podemos evitar pensar en los siglos pasados, en esa época donde la ciencia era considerada herejía y en la que los errores podían ser tan frecuentes como fatales.

Vale la pena ahondar en este tema a modo de curiosidad, pero comprendiendo también en primera persona lo terrible de estas experiencias que siguen dándose en nuestra actualidad. Para ello nos basaremos en un interesante libro titulado “Premature Burial: How It May Be Prevented” de Walter Hadwen, William Tebb y Edward Perry Vollum.

¿Preparado/a?

Casos reales de personas que fueron enterradas vivas

Son muchas las ocasiones en que la casualidad ha permitido hacer un milagro justo en el último momento. Enterradores que escuchan un súbito sonido en el interior de un féretro, médicos que en el último momento se dan cuenta del error o velatorios en que la sorpresa surge, para espanto – y posterior alegría- de los allí presentes, de dentro del ataúd. Son casos afortunados porque, lamentablemente, hemos de decir que en la mayoría de las ocasiones se descubre la tragedia años después, cuando ya es demasiado tarde.

El caso de la muchacha de la India

Estamos en el siglo XIX, exactamente en 1871. Mary vive en Calcuta, tiene 17 años y pasa gran parte de su tiempo sola porque su única familia es una madre adoptiva que siempre está de viaje. Lamentablemente, tiene la mala suerte de contraer el cólera, muy habitual en aquella zona. Tras agonizar y sufrir largos días de fiebres y dolores, es declarada muerta por un médico y se ordena que sea inmediatamente enterrada.
Nadie opuso objeción alguna a aquella inmediatez, dado el riesgo de contagio, así que en pocas horas se la llevó al cementerio francés de Calcuta. Y no, esta historia no dispone de final feliz. Nadie quiso acercarse hasta el panteón, nadie escuchó sus gritos ni sus lamentos cuando Mary despertó horas después, viendo dónde se encontraba. La tragedia fue descubierta 10 años después, cuando descubrieron el ataúd estaba abierto en el interior del panteón y en  él estaba esqueleto de una joven. Tenía el cráneo roto, lo que hace pensar que, probablemente ya por desmayo o agotamiento, cayera hacia delante golpeándose con la repisa de una losa. Terrible, sin duda.

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The Comedy of Terrors (1963)

La mujer que se quedó sin habla

Esta historia quedó registrada por un médico de Berkshire en sus notas personales. Hablaba del caso de una joven mujer que había estado en las zonas tropicales junto a su marido durante varios meses, ya que éste servía como oficial en alguna de las colonias británicas del siglo XIX.
La mujer después de dar a luz sufrió un paro cardíaco y, a pesar de que los médicos hicieron lo imposible por salvarle la vida, fue inútil. Entonces, empezaron a lavarla, a arreglarla y a amortajarla para ser enterrada, al mismo tiempo que se hizo traer el ataúd.
Un detalle curioso es que no podían cerrarle los párpados, así que no tuvieron más remedio que dejarla de aquel modo. Pero justo en el momento en que una de las enfermeras la acarició para despedirla, se dio cuenta de que parecía respirar, de que parecía reaccionar… y dio la voz de alarma. No tenía aliento ni pulso, y su sangre no fluía, ¿cómo podía ser? Los médicos afirmaron que era imposible, que estaba muerta. Sin embargo la enfermera no se rindió. ¿Sabéis lo que hizo? Coger unas plumas de pájaro y quemarlas, dejando que el humo entrara en la nariz de la mujer. Y efectivamente, la muchacha reaccionó.

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Había sufrido una especie de trance después de dar a luz. Pero eso sí, tras aquello, estuvo muchos meses sin poder hablar… Precisamente, los casos de mujeres que han sido enterradas vivas y embarazadas son muy frecuentes. Es muy sonado, por ejemplo, el caso de Lavrinia Merli,  una joven de Mantua que en 1890 fue enterrada estando embarazada. Días después, se acercaron de nuevo para terminar las obras inacabadas del nicho cuando se dieron cuenta de que el ataúd, estaba volcado en el panteón y Lavrinia, no estaba sola. Había dado a luz en soledad pero. lamentablemente, tanto la madre como el hijo estaban muertos.

 Un caso actual de enterramiento prematuro

Estamos en Yorkshire, Inglaterra en 1996.  Maureen Jones es diabética y tiene 65 años. Dispone de una vida normal, rodeada de sus hijos y nietos, hasta que un día sufre un derrame cerebral y se la da por muerta. Todo un desastre familiar que no saben cómo asumir. El hijo, destrozado, llama a los médicos que certifican su muerte y minutos después llega el coche fúnebre.
Justo en el momento en que los trabajadores de la funeraria la cogen para introducirla en el ataúd, se dan cuenta de que se mueve. ¿Qué es lo que ocurre? ¿Está viva la señora Jones? Los hombres de la funeraria no lo dudan y efectúan de inmediato un masaje cardíaco, hasta que los párpados de la Sra. Jones se abrieron.
Había sufrido un coma diabético. Después de esto vivió muchos años más, desde luego, pero no hubo noche en que no soñara  ¡que había sido enterrada viva…!

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Si te ha gustado esta historia no te pierdas tampoco el caso del niño Cameron Macaulay y su posible reencarnación.

Imagen: Mariano García-GasparCurious ExpeditionsLiqueur FelixJuan Buchelli