Anne Bonny. La auténtica pirata del Caribe. Hace un tiempo en Supercurioso te hablábamos del mítico e inolvidable Barbanegra, así que teníamos pendiente una cita con esta mujer intrépida que lo dejó todo por amor a un hombre y, cómo no, por su pasión a la piratería de la que tanto había oído hablar.

Las aventuras de esta joven merecen, sin duda, toda una novela y una adaptación cinematográfica, pero, de momento, nos conformaremos con conocer algunos trazos de su intensa vida.

Anne Bonny, la joven que soñaba con ser pirata

En primer lugar hemos de lamentar no disponer de excesiva información sobre Anne Bonny. A pesar de que fue juzgada y sentenciada por actos de piratería, las únicas fuentes de las que disponemos son las que nos dejó Charles Johnson, un escritor contemporáneo de la propia Anne en 1724, que relató un interesante libro sobre la piratería en general, titulado “History of the Robberies and Murders Of the most notorious Pyrates”.

Pero, entonces, ¿qué es lo que realmente conocemos sobre esta mujer? Sabemos que su nacimiento se debió a una relación entre una criada y un noble comerciante irlandés llamado William Cormac. Tras el escándalo, este hombre no dudó en dejar Irlanda con la pequeña Anne y su madre biológica, para abrirse paso con gran éxito en Carolina del Sur. Fue aquí, en Charleston, donde la niña empezó a obsesionarse con las historias de piratas. Le fascinaba el romanticismo implícito en ese modo de vida tan libre, y tan cargado de emoción y aventuras. Era inevitable que Anne se escapara casi cada día al puerto para ver los barcos partir, para meterse en problemas, para cabalgar a caballo como un muchacho y demostrar al mundo que disponía de un espíritu demasiado inquieto como para vivir en el interior del corsé de esa sociedad sureña.

El resultado de toda esta efusividad fue casi predecible. Anne se enamoró perdidamente de James Bonny, un ex convicto que había estado preso por piratería. Los dos iniciaron una intensa relación, aunque, en un principio, los objetivos del señor Bonny eran claros: él solo deseaba casarse con Anne para robarle la fortuna a su suegro. Sin embargo, el padre de nuestra protagonista tampoco era ingenuo, así que el señor Cormac no dudó en desheredar a su hija si ésta se casaba con aquel pirata. ¿Y qué hizo Anne? Dos cosas: la primera casarse y la segunda quemar las plantaciones de su padre para después huir con su marido a las Bahamas, iniciando así su ansiada vida de piratería.

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Una vida de aventuras y tragedias

Admitámoslo… James Bonny era solo un medio-pirata. Era casi de esperar que la pasión de Anne por este joven imberbe se esfumara por completo en el momento en que conoció a un auténtico pirata: Jack Rackman, cuyo sobrenombre era “Calico Jack”. El resultado de este encuentro terminó en un intenso flechazo y en la consecuente huida de Anne de las Bahamas, dejando para siempre al que fue su “fugaz” marido, ése que de algún modo, supuso el primer escalón hacia la que sería su auténtica vida.

Juntos, Jack y Anne asaltaron decenas de barcos, robaron y asesinaron. La técnica, en ocasiones, se basaba en utilizar a la propia Anne como gancho, se ganaba la confianza de la tripulación para dar entrada a Calico Jack y a sus hombres. Cuenta la historia – y aquí hemos de enfatizar en que tal vez sea más leyenda que realidad – que en uno de esos asaltos Anne conoció a un joven llamado Mark Read, un militar inglés que, en realidad, escondía bajo sus ropajes a una mujer, una muchacha llamada Mary Read. Ella y Anne congeniaron tan rápido que Calico Jack permitió que formara parte de su barco pirata. Puede que te preguntes si entre ellas dos hubo algo más que amistad, es algo que desconocemos porque, como ya te hemos señalado, las fuentes no son claras. 

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A pesar de ello, este trío compuesto por Jack Calico, Anne Bonny y Mary Read, se alzó como uno de los terrores marinos de esta época, tanto que el Gobernador de las Bahamas puso precio a sus cabezas en 1720. Y en efecto, el 16 de noviembre de ese mismo año, fueron atrapados y juzgados. Toda la tripulación fue condenada a la horca, incluyendo a Jack Calico, que falleció en el abrazo de la soga.

Pero ¿qué fue de Anne Bonny y Mary Read? Ambas declararon estar embarazadas, con lo cual, se les condenó a una pena de cárcel, salvándose así de la pena de muerte. No obstante, la tragedia se llevó a una de ellas, a Mary, que murió de unas fiebres contraídas en prisión. En cuanto a Anne, las fuentes del libro anteriormente citado nos dicen que fue su padre quien, finalmente, la sacó de la cárcel. Y que dio a luz al hijo de Jack, pudiendo llevar una vida respetable tras contraer matrimonio de nuevo con Joseph Burleigh, llevando así una vida tranquila hasta el día de su muerte en 1782. Aunque, eso sí, estamos seguros de que no hubo día en no que dejara de soñar con su época de piratería, al lado de las dos personas que más quiso: Jack Calico y Mary Read.

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Imagen: Lee MorleyJoe PennistonRobert Pittman