Si has visto alguna vez un campo de girasoles, seguro que te habrán atraído la atención dos cosas: la primera la gran belleza de estas plantas. La segunda, que todas y cada una de ellas estén  encaradas al Sol. Y es que ya lo sabemos, tienen una atracción peculiar hacia nuestro querido y luminoso astro, una fascinación hipnótica que les obliga a girar continuamente en su busca. Pero ¿Por qué lo hacen? No te preocupes, en Supercurioso deseamos dar respuesta a todas tus dudas.

Los girasoles y el fototropismo

Son espectaculares. Van Gogh ya les dedicó más de alguna obra, intentando siempre captar su luminosidad y su fortaleza. Los conocemos como girasoles, o maíz de teja, aunque su nombre científico es  Helianthus annuus. Un tipo de planta de la familia de las asteráceas que puede llegar a medir fácilmente dos metros. ¿Su peculiaridad? Que realiza un movimiento continuo hacia el sol, de ahí que por ejemplo en inglés, se la conozca también como Sunflowers. Aunque en muchos rincones del mundo se la conoce sencillamente, como la flor maravilla.

loading...

Es originaria de Perú, y dispone de unas flores de llamativo color amarillo de casi 3 cm de diámetro, ahí donde se instalan sus pequeños frutos comestibles. Sus semillas, son esas de las cuales podemos obtener las preciadas pipas, o bien el indispensable aceite de girasol, básico en nuestra cocina.

Hasta aquí todo claro. Pero vayamos un poco más allá, ahondemos en su facultad rotativa. Su fascinación por el sol se debe a un fenómeno denominado fototropismo, es decir, su movimiento se explica en base a una respuesta de estímulo que las determina, un estímulo por captar continuamente la luz de sol. Este acto singular -pero entendible- se conoce como heliotropismo. Una necesidad biológica que los científicos han indagado durante muchos años.

El fototropismo, según varios estudios, se debería a un complicado sistema de osmosis, en el cual, se busca equilibrar la cantidad de agua presente en la planta. Cuando los fluidos y las concentraciones de solutos están en una concentración adecuada, es cuando el girasol puede inclinarse esos 180º, mediante los cuales, podrá a su vez captar también la luz del sol y ejecutar el movimiento. Un mecanismo sofisticado que las mantiene siempre en movimiento para realizar sus funciones biológicas esenciales para sobrevivir.

Otra curiosidad que vale la pena conocer sobre los girasoles, es la forma en que se disponen sus semillas en el interior de la planta. Seguro que lo has visto alguna vez. Formas circulares que parecen ejecutar un bonito dibujo bien equilibrado a través de sus intensos colores amarillos. ¿Se debe al azar? En absoluto, se debe al Número de Fibonacci y al número áureo, una particularidad presente en la biología que ya comentamos una vez en Supercurioso. En el caso de los girasoles, se tratan de espirales Fibonacci a base de cuartos de círculo conectados, que si lo comprobamos, podrían dibujarse dentro de una serie de cuadrados, que a su vez forman una secuencia determinada.

Como puedes ver, los girasoles, o la flor maravilla, son unas plantas verdaderamente fascinantes...

loading...

 

Imagen: Brook Ward