Pocos espectáculos naturales pueden ser tan maravillosos como ver al precioso pez volador  elevarse de las aguas del mar tímidamente, y deslizarse después por la superficie en un pequeño pero espectacular vuelo sobre el océano. Su nombre es un tanto extraño y complicado, pero te aseguramos que se trata de uno de los animales más increíbles de nuestra naturaleza, un amigo con aletas aladas que bien merece la pena conocer.

El pez volador de cuatro alas

Exacto, cuatro alas nada más y nada menos. El Exocoetidae, como ya sabemos, tiene la peculiar facultad de salir fuera del agua para disfrutar de ese otro medio que le es ajeno y casi prohibido al resto de peces y animales marinos. Y es que dispone de una virtud excepcional que le permite poder deslizarse sobre el océano gracias a sus  aletas pectorales extendidas.

Tiene forma de pequeño torpedo, una fascinante linea aerodinámica que le permite coger grandes velocidades para romper la superficie del agua y emerger, ascender propulsado por sus fantásticas aletas y, entonces… coger aire. Si te preguntas cuánto duran sus vuelos sobre el mar, te diremos que puede alcanzar de media unos 50 metros, pero ojo al dato: se han registrado a algunos peces voladores que han llegado a los 200 metros o más. Campeones olímpicos dentro de los Exocoetidae, sin duda.

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Y es que lo curioso de todo ello es que no todos son iguales, existen casi 70 especies diferentes. Algunos de ellos disponen incluso de aletas pélvicas muy dilatadas, aletas pectorales agrandadas mediante las cuales, pueden llegar hasta 400 metros. Sensacional ¿verdad? Y deja que te aportemos una bonita curiosidad más: su nombre, exocétido, viene del griegoεξω-κοιτοςexo-koitos”,  que significa algo así como “dormir bajo las estrellas”. La razón de este nombre la conocen muchos pescadores: es habitual  encontrárselos varados en las cubiertas de los barcos al salir del agua por las noches, al saltar desde las profundidades a la superficie acabado sin querer en estos lugares.

Caballas, atunes, pez espada… esas criaturas tan conocidas en nuestros platos son en realidad los enemigos de los bonitos peces voladores, es decir, sus depredadores naturales. De ahí que se piense que han llegado a evolucionar para escapar precisamente de ellos. Pero… ¿Crees quizá que por tener alas han logrado huir de todos y cada uno de sus enemigos? En absoluto, hay uno que es realmente implacable y cruel con él. ¿Adivinas de quién se trata? En efecto… el ser humano.

Países como Japón, Vietnam y China lo cazan habitualmente porque es un gran manjar en su cocina y en sus mesas. Ideal para preparar sushi, por ejemplo. También es un alimento básico en la dieta de muchos pueblos de Taiwán. Una auténtica lástima ver como año tras año, los biólogos nos advierten de la gran bajada de este tipo de peces. Esos preciosos peces voladores de un color azul satinado, pájaros con escamas que abren sus aletas para coger una breve bocanada de aire, para soñar por un instante, que son pequeños dioses del cielo y del mar.

Imagen: Biodiversity Heritage Libr